Cuando llegué, habían millones y millones, pero vi que brillaban poco. Les pregunté que por qué brillaban tan poco pero ni una sola me respondió. Estaban muy calladas y serias… No encontré la causa de eso. De repente me vino a la cabeza tu imagen, tu cara. Sí, esa imagen de tu rostro iluminado con una sonrisa y esa mirada que sin necesidad de hablar, me lo dice todo. Esa mirada de ojos verdes que tanto me gusta, que me enamora y que incluso a veces me pone nerviosa. No pude evitar sonreír. De repente me di cuenta del por qué no me contestaban las estrellas. Estaban celosas por haberme enamorado de algo que brillaba más que ellas para mí. Ese algo que brillaba más, eras tú.
– Queridas estrellas, sé que he estado unos días sin veros, sin contaros mis sentimientos, y quería decirles que lo siento mucho, que no fue mi culpa enamorarme. En el amor nadie puede elegir, nadie puede decidir nada. Llega así, arrasa con todo lo que te rodea, arrasa con tu corazón. Puede ser que me equivoque, si, eso puede pasarnos a todos, pero....¿Qué puede haber más hermoso?¿Qué riesgo mayor vale la pena correr? Con lo bonito que es entregarse a la otra persona, confiar en ella y no pensar en nada más que en verla sonreír. Ahora que he comprobado lo que es enamorarse, puedo decir que te cambia la vida, lo hace todo más fácil y anima cada mañana a levantarte con más fuerza y más alegría. Fue su sonrisa la que me enamoró, esa boca, esa cara que brilla tanto fue la que arrasó con todo lo que había en mi corazón. Pero quería decirles también que por mucho que me haya enamorado, mi deseo para dentro de unos años, es pasar el resto de mis noches observándolas a ustedes junto a él, ¿vale? ¡Voy a pedirlo como deseo! Así que por favor, brillar como siempre, sabéis como soy, y no hay cosa que más me guste que veros cuando más os necesito.
Pasó un ratito. Y otro. Y otro. Y de repente las estrellas se dieron la vuelta y me dieron la cara. Fue como si derrepente se encendieran todas las luces de una casa cuando ha estado a oscuras, como cuando te dan una alegría cuando estás triste. Fue algo mágico.
-Espero que todo salga bien y que el deseo que os acabo de pedir pueda cumplirse. No os enfadéis conmigo, nunca me olvido de vosotras y sé que si he dejado de observaros como antes, es por alguien que vale la pena, sé que me entendéis.

Y bueno, después de tanto tiempo teniendo abandonado esto, necesitaba actualizar y seguir con esto. ¡Los que me conocéis sabéis que me encantan las estrellas! Además no es la primera vez que escribo sobre ellas. Me encantan, me parecen fascinantes y podría tirarme horas y horas mirándolas.
Y bueno, han pasado muchas cosas en mi vida, cosas muy buenas en todos los aspectos, y la verdad es que soy muy feliz.
Prometo actualizar más :)
Mil besitos!